31 octubre, 2019

Una de las cuestiones claves a la hora de comprar pescado es saber diferenciar si el género es fresco. Los controles sanitarios son extremos, pero no está de más tener ciertas nociones que nos ayuden a diferenciar cuándo un pescado está en condiciones óptimas para su consumo.

Lo mejor es contar siempre con un establecimiento de confianza, donde sabemos que el producto que se pone a la venta cuenta con la mayor calidad y se conserva en las condiciones idóneas de higiene y refrigeración. Aún es así, es importante que sepamos diferenciar unas pequeñas características que nos van a reflejar la calidad del género que nos ofertan.

 

Los ojos del pescado

 

Es muy importante que nos fijemos en los ojos del pescado. Los ojos deben estar brillantes y sobresalientes. Si presenta un color apagado y están hundidos, el género no cuenta con la frescura adecuada. Es algo muy sencillo, lo podemos comprobar a simple vista y la diferencia es muy acusada.

 

La piel del pescado

 

Por otro lado, debemos tener en cuenta que la piel del pesado esté tersa, que sea firme. Incluso podemos tocarlo y notaremos una cierta dureza en la piel y la carne del género. En cambio, si al tocarlo lo notamos blando y la piel se contrae, lo más seguro es que nos encontremos ante un producto de dudosa calidad.

 

Las agallas del pescado

 

Otro de los aspectos son las agallas, que deben presentar un color brillante y rojo. Si aparecen con un color opaco y rotas, es que el género no es de confianza.

Además, hay que tener en cuenta el olor. Si bien es cierto que el pescado tiene un olor fuerte, muy característico, que incluso suele ser molesto para muchas personas, cuando hablamos de un producto que no es fresco el olor se hace intenso y desagradable. En cambio, un pescado fresco nos puede recordar al olor del mar.

 

Establecimiento de confianza

 

Debemos tener en cuenta todos estos elementos a la hora de comprar pescado. Aunque lo más sencillo es contar con un establecimiento de confianza en el que sepamos que el producto que nos ofrecen es de primera calidad. El vínculo que se crea entre el pescadero o pescadera y el cliente es muy importante e incluso conocen perfectamente cómo desea que se le limpie y prepare los ejemplares.

Si bien es cierto que en muchas ocasiones se puede considerar que la preparación del pescado es engorrosa, la cantidad de vitaminas y nutrientes que nos ofrecen superan con creces el trabajo que supone su preparación. Además, hoy en día existen en internet millones de recetas sencillas, al horno, a la plancha o utilizando robots de cocina que nos permiten preparar los platos de forma sencilla.